domingo, 24 de abril de 2011

Un lobo estepario político




Hay pocas actividades tan gregarias como la política, en esencia el hombre como animal gregario en esencialmente político, y hay pocos animales tan gregarios como el lobo, exceptuando al lobo estepario.  Eso fue lo que me vino como imagen cuando un grupo de compañeros me invitó a conformar una nueva agrupación política para rescatar los valores del peronismo que vemos, se están perdiendo. Me proponían fundar una agrupación que persiguiera un fin educativo y formativo; no que se sumase a la comparsa de los actuales “luppies  políticos” (este neologismo mío se forma uniendo: lumpen político y yuppie). No acepté, debido a que no quiero asumir más cosas que las que puedo manejar actualmente; pero al reflexionar sobre mi negativa descubrí algunas cosas que quiero compartir.

Cuando hablaba con mis compañeros recordaba alguna frase del libro de Herman Hesse: "Soledad era independencia, yo me la había deseado, y la había conseguido al cabo de largos años. Era fría, es cierto, pero también era tranquila, maravillosamente tranquila y grande, como el tranquilo espacio frío en el que se mueven las estrellas." Ese era el espíritu del lobo estepario, el que vive solo en la estepa y que solo siente la necesidad de agruparse para cazar o aparearse. Políticamente hablando, me convertí en un lobo estepario político, solo busco la militancia activa en la lucha por el poder, o en la confrontación ideológica; la primera se asemejaría a la caza, que se vincula con la supervivencia y la segunda a la expresión de la pasión política.

Con esa imagen releí nuevamente el libro de Hesse y me encontré con algunas frases del escritor que me ayudaron a explicarme algunos sentimientos contradictorios en mi actual posición política (se resume fácil: coincido en los postulados ideológicos del kirchnerismo, pero difiero de cómo los realiza y con los resultados que obtiene). De estas frases extraje algunas enseñanzas.
                 
“Cuando odiamos a alguien, odiamos en su imagen algo que está dentro de nosotros” no es correcto en mi caso, el uso de la palabra odio, pero si podemos hablar de rechazo, y en mi rechazo al kirchnerismo hay una imagen del fracaso de la ideología en la que creo y que me representa en relación a los principios sobre los que debe funcionar la sociedad. Posiblemente este rechazo sea el rechazo al fracaso que mi parte racional percibe en la gestión de gobierno actual.

 “Cuando se teme a alguien es porque a ese alguien le hemos concedido poder sobre nosotros”, no es mi caso pero si explica porque muchos compañeros obedecen sin cuestionamientos los lineamientos políticos dentro del PJ; y ya sea por costumbre, necesidad o interés se le ha dado al kirchnerismo un poder que impide no solo disentir, sino ser libre de opinar en disidencia. Más profundamente, el apoyo de ciertos grupos de jóvenes militantes, se limita a expresar sin ninguna elaboración crítica consignas que son contrastadas contra la propia ideología, o peor, contra la realidad objetiva.       

“Hay quienes se consideran perfectos, pero es sólo porque exigen menos de sí mismos”, creo que no hay mejor ejemplo de esto que la adulteración de los datos del INDEC, como justificación de no solucionar los problemas de fondo del país, y que siguen siendo los mismos que en los 70, extranjerización y concentración de los capitales productivos, desigualdad e injusticia social y falta de una educación que actúe como  niveladora de oportunidades en el desarrollo de una persona.

“No reniego del patriotismo, pero primeramente soy un ser humano, y cuando ambas cosas son incompatibles, siempre le doy la razón al ser humano”, si reemplazo peronismo por patriotismo, creo que esta frase me define.

Creo que la relectura de Hesse, me confirmó ese presentimiento, soy un lobo estepario político, que milita cuando creo y siento necesario producir un cambio (para que los K no se ensañen conmigo, milité activamente en 2003 y en 2005, cuando muchos “conversos” estaban en la oposición) y debato ideológicamente cuando escucho o leo opiniones que a mí entender confunden, mienten o pretenden alterar valores justos (vengan estos de Clarín y Nación o de Página 12). Fuera de estas situaciones, prefiero retirarme a mi soledad, no reclamo participación, prefiero la militancia de base, la reflexión ideológica y la independencia política a partir de mi ideología.     

viernes, 22 de abril de 2011

¿Gataflorismo o gatopardismo?




                Esta felina alusión está motivada en el reciente DNU que firmara la presidenta sobre la participación del estado en forma proporcional a las acciones que posee en los directorios de las empresas privadas. Independiente de la legitimidad o ilegitimidad de dicha medida, el estado, las empresas y los comunicadores vinculados a unos y otros incurrieron en ambas felinas conductas.
             El estado, que procuró evitar las consecuencias de la crisis desatada en EEUU, auxilió a varias empresas donde el capital que aportó no se integró como obligaciones reembolsables sino como capital capitalizable. También se suma a esto, que los activos que pasaron a manos del estado provenientes de las estatización de las AFJP consistían en acciones de varios grupos empresarios. Estos grupos se beneficiaron cuando recibieron en dos oportunidades “fondos frescos” que capitalizaron en lugar de integrarlos a su pasivo. Como beneficio adicional las empresas acordaron limitar la participación del estado en sus directorios en hasta máximo del 5% del capital total representado en el directorio.
             ¿Cómo se comportó el estado? Aquí debemos recordar previamente, que los fondos que se integraron a los capitales empresarios no eran propiedad del estado y que este solo debía disponerlos como fondos de reserva para el pago de jubilaciones y pensiones. Este mismo estado mantiene aún hoy, la medida dictada por Cavallo en los 90, por la cual las empresas no realizan los aportes patronales, no grava la renta financiera, petrolera, sojera o minera. Convengamos entonces, que este gobierno no se ha caracterizado por la imposición de gravámenes a las rentas extraordinarias de las empresas. Este mismo gobierno se quejó porque algunos empresarios favorecidos por estas y otras medidas como la gestión de pagos por parte de otros gobiernos, no cumplieron con compromisos de inversión, además de capitalizar utilidades en lugar de distribuirlas entre los accionistas. En definitiva, las empresas pueden no pagar impuestos por sus rentas extraordinarias y no pagar los aportes patronales que pasarían a integrar esos mismo fondos de reserva para el pago de jubilaciones y prensiones, pero no le acepta que no hagan las inversiones prometidas y que no distribuyan las ganancias entre los accionistas (entre ellos el estado); Gataflorismo puro. Como respuesta ponemos directores en estas empresas, que difícilmente lleguen a tener más participación que el 35% en el mejor caso, o sea, una participación minoritaria. Esto discusión mediante y ventilada por todos los medios adictos a las empresas y al gobierno;  y con la inestimable participación de fuerzas políticas que dieron la mejor impresión de: “no sé, pero me opongo”. En definitiva, discusión mediante, asumirán directores representantes de las acciones que posee el estado, que serán minoría y solo tendrán una representación testimonial. Mientas tanto, estas empresas podrán seguir sin pagar aportes, podrán no distribuir dividendos ni impuestos a sus rentas extraordinarias; o sea que se firman DNU, se pelea con las empresas en los medios y en la justicia, para que nada cambie; Gatopardismo puro.
             ¿Y las empresas? Estas tampoco están exentas de las mismas conductas, ya que mantienen una conducta que ya en los 70 caracterizábamos por: “privatizar ganancias y socializar quebrantos”. Estas empresas acuden al estado o al gobierno para solicitar ayuda económica, beneficios, subsidios, préstamos subsidiados, eximición de aportes patronales y supresión o disminución de impuestos. Cuando, en función de estas medidas que les otorga el estado, obtienen pingues ganancias pretenden mantener esos privilegios sin ninguna contraprestación, ni siquiera el pago de impuestos proporcionales a las rentas obtenidas. Resumiendo, el estado tendría la obligación de darle todo lo que las empresas piden, pero no puede pedir a cambio, el cumplimiento de las obligaciones que le impondría las ganancias que obtienen con los beneficios concedidos; Gataflorismo puro. Esta “cultura empresarial” que presume de liberalismo, no asume que la base moral del capitalismo es la obtención de ganancias mediante el riesgo de la inversión y que la ganancia extraordinaria solo se justifica moralmente, por la inversión  de grandes sumas de capital a riego o asumiendo riesgos muy elevados. Reclamarle al estado que no intervenga en la economía, pero que otorgue beneficios que limitan el riesgo o minimizan la inversión de capitales para obtener grandes ganancias es Gatopardismo puro.
            Opinólogos, comunicadores y oposición al gobierno también se ubicaron a mabos lados de las felinas posiciones. Criticaron la medida, cuando nadie criticaría que un banco que compre acciones de una empresa no siente a un director que represente sus intereses cosa que ocurre a diario, criticaron a la empresas que no pagan aportes, criticaron a quienes atacan o defienden, a os que están a favor y a los que están en contra; Gataflorismo puro. Todos pretenden un gobierno que actúe en función de sus intereses o de los intereses a que responden, incluyendo al inefable Grondona, que resucitó algunas fábulas de Esopo, repitiéndose a sí mismo y acomodando las historias a su conveniencia (o a las de sus mandantes). Todos pretenden que el gobierno se comporte como ellos quisieran, que cambien para luego criticarlo o criticarlo por cambiar. Pero su posición no varía, todo puede cambiar, pero su posición de “no sé, pero me opongo” es la mejor muestra de Gatopardismo inverso.

            En fin, cuando más analizo al gobierno y a la oposición más quiero a mi gato (el de la foto).

viernes, 1 de abril de 2011

2 de abril, nada que festejar



Hace 29 años viajaba a dar clase en una escuela de la Base Naval de Puerto Belgrano, al poner la radio de mi viejo Renault 4 escucho la noticia de la recuperación de Malvinas, en ese momento encajaron cosas que habían sucedido en días anteriores: movimientos, nerviosismos y apuros. Por supuesto, para la mayoría de los civiles que trabajábamos allí, la noticia era una sorpresa.

Superado los primeros momentos, donde uno sentía una mezcla de entusiasmo, euforia y sentimientos patrióticos, la razón volvió a hacernos reflexionar: la realidad de las acciones bélicas que se aproximaban, lo disparatado de algunas expresiones y la pobrísima imagen que dieron muchos políticos apoyando la toma de las islas, se mezclaban con el genuino sentimiento de reivindicación nacional que expresaba mucha gente, el conocimiento que varios de nosotros teníamos de la dimensión de la guerra que se avecinaba y la sospecha sobre los verdaderos motivos que llevaron a la cúpula militar a tomar la decisión de recuperar Malvinas.  

Todavía hoy, reconozco que no puedo hacer un análisis objetivo de lo ocurrido, mi proximidad a los hechos cotidianos de la guerra, mi vinculación emotiva con la gente de carne y hueso que luchó y murió en el mar y las islas y el reconocimiento de la causa nacional que representa, todavía hoy, Malvinas; y se mezcla el conocimiento de los problemas económicos, sociales y políticos que enfrentaba la dictadura en su último período, la certeza que para ese entonces se tenía sobre las desapariciones de personas y el cambio que se estaba produciendo en las dirigencias políticas a nivel internacional sobre las dictaduras latinoamericanas.

Por todo ello, más que analizar prefiero compartir las vivencias y sentimientos de quienes estuvimos próximos al escenario bélico, sin profundizar en opiniones o juicios que a casi 30 años es fácil de hacer para quienes no tenían conciencia plena de  lo que ocurría o que todavía no habían nacido.

En Malvinas hubo, como en toda guerra, héroes, sobrevivientes, cobardes, miserables, valientes y víctimas, que siempre son la mayoría en cualquier guerra de cualquier tiempo y lugar.   

Los héroes, suelen ser personas normales que puestas en situaciones extraordinarias realizan actos que exceden lo que se espera de ellas. Para el militar profesional, la guerra es algo para lo que se prepara, no hay casi situaciones extraordinarias, pero para los soldados o para los militares recién ingresados, todo es nuevo y se enfrentan a situaciones desconocidas, donde lo extraordinario genera incertidumbre. Las decisiones que toma un militar experimentado pueden serle fatales, pero no le generan incertidumbre, la muerte es de ese modo un accidente. El soldado enfrenta, no solo al enemigo, sino a sus miedos que son fruto de esa incertidumbre.          

En ese devenir de la guerra, nuestra cotidianeidad nos enfrentaba al recuerdo de quienes caían: “…. te acordás, el morochito que se sentaba en el primer banco de la izquierda …”, “.. fulanito, el que aprobaste después que rindió 3 veces el examen…”, “.. sultanito, que siempre aprobaba con más de 8…” . Quien lee esto parecería que hablábamos como en cualquier sala de profesores de cualquier colegio, pero hablábamos de quienes habían muerto. No sé si fueron héroes, pero sé que eran chicos comunes que se enfrentaron a una situación extraordinaria como la guerra, chicos que superaron sus miedos y entregaron sus vidas por una causa que creíamos justa.

Las noticias que recibíamos por boca de protagonistas, o de quienes tenían información privilegiada, empezaron a diferir de las que se escuchaban en los medios, algunos viejos operarios que habían estado en la 2da guerra nos contaban sus experiencias combatiendo con las tropas inglesas, comenzamos a presentir el final, cuando las acciones que observábamos no coincidían con la teoría de la guerra, vimos la cobardía de muchos que prefirieron un puesto de escritorio a un puesto de combate, vimos quienes fueron a combatir a pesar de todo, lloramos con los familiares de los caídos, donamos sangre más de lo que permite lo recomendable, trabajamos horas extras sin pedir un peso, colaboramos en todo lo que pudimos, pedimos ir, pedimos ayudar, ayudamos, lloramos, puteamos, nos enojamos, rezamos; nada impidió el final, eso no dependía de nosotros, era lo esperado, el fin de un sueño reivindicatorio.

Nos reprochamos, culpamos, revisamos, indagamos, pero nada cambió, no hubo responsables, hubo algunos héroes inocultables como el negro Castillo, pero hubo otros que no se conocen, porque conocerlos hubiera implicado conocer la cobardía de otros. Hoy nuestra nación requiere conocer la verdad de la guerra de Malvinas, yo solo vi un pedacito, y vi que la historia que se cuenta es distinta. Solos quienes enfrentaron situaciones extraordinarias pueden llamarse héroes, y esos son los soldados o los jóvenes militares sin experiencia, al resto les cabe el juicio de la historia, que todavía está pendiente.

Por las emociones que me brotan al recordar esos días, por la memoria de quienes cayeron, alguno de los cuales veo cotidianamente en las fotos del monumento a los caídos cuando realizo mis caminatas aeróbicas y por esa verdad aún no contada no puedo festejar el 2 de abril, ese día, para mi, no hay nada que festejar.

sábado, 26 de marzo de 2011

Puzle político




             El armado político actual en la Argentina pre electoral me recuerda a un puzle sin la foto final, donde al empezar su armado no se tiene idea como se terminará y solo se percibe que algunas piezas encajan con otras. El desafío es entonces tratar de imaginar cómo sería el dibujo que se obtendría al terminar de armar el puzle. Ojo, solo la foto de cómo sería el armado de listas electorales, no el resultado, ya que la política es una ciencia social y no un arte adivinatorio, a pesar de lo que digan los muchachos de la Cámpora.    

            El primer paso que podemos dar en la dirección de ver cómo quedaría la foto del rompecabezas, es ordenar las piezas más grandes de derecha a izquierda. Las piezas grandes son aquellos protagonistas políticos que mueven el amperímetro, como decimos los electricistas. Podemos comenzar con Macri y sus Pro Boys, seguido hacia la izquierda por el pejotismo federal (siempre dije que el PJ es un límite impreciso del peronismo), inmediatamente hoy un revoltijo entre el radicalismo y el kirchnerismo pejotista (también podría decirse pejotismo kirchnerista, pero no quiero herir susceptibilidades)  y cerrando los elegibles por izquierda, proyecto sur y cía.   

            El problema es el encastre entre estos bloques, ya que si bien nadie imagina que la gente del Pro se una con Proyecto Sur, existen otras figuritas que cuesta ubicar en algunos bloques y otras que no tanto. Ejemplos al caso, nadie puede visualizar una foto de Solanas acariciando la pelada de Larreta, o a Macri tomando el té con Tumini. Sí, es imaginable una foto de Felisa Micheli yendo a misa con Chiche Duhalde y otra de Rodríguez Saá llevando de paseo a un contingente Pro por Merlo.

          Con el radicalismo empiezan los problemas, ya que algunos candidatos armaron esos con su foto y con el agujero para que quien quiera ponga la cara y se saque la foto. Lástima que son muy pocos los que se sacan la foto y algunos invitados, como los esquivos ex radicales Carrió y López Murphi, no vienen a fotografiarse. Los bordes de estas piezas del puzle no se si se han doblado o se han quebrado, pero combinan bien con piezas de izquierda y de derecha, con liberales y nacionalistas, con socialistas y conservadores; de hecho esta parte del rompecabezas hace honor a su nombre.

            Por último el kirchnerismo pejotista ocupa el centro del puzle y combina con todas las piezas. Puede verse a ex militantes de la UPAU, saltando con pejotistas, madres de plaza de mayo y agrupaciones sociales; y reclamando juicio y verdad para los genocidas del golpe del 76 (raro que no se haya detectado el sismo que debe haberse provocado con este acto en la Recoleta, cerca del panteón de los Alsogaray). También combina muy bien la burocracia sindical con sectores cuya representación sindical se fuera negada, a ex funcionarios duhaldistas con políticos menemistas, a viejos dirigentes montoneros con políticos vinculados a López Rega, a cuasi iletrados punteros del conurbano bonaerense con intelectuales progre y la lista seguiría pero tanta voltereta ideológica me marea.

            Resumiendo, dice la teoría sociológica que las dirigencias políticas tienden a ubicarse en posiciones que atraigan la mayor cantidad de gente posible, lo que las ubica en el centro de las posiciones ideológicas. Los sectores políticos que buscan posicionarse en las próximas elecciones están haciendo esto. Es en las posiciones centristas donde la actividad política, los empujones de los candidateables y las volteretas ideológicas tienen  mayor intensidad, dándole al puzle el aspecto de esas fotos alteradas con efecto de vórtice en su centro. Mi pregunta ¿es ese vórtice el agujero por donde vamos a irnos al c… como sociedad?

            Bueno, no debemos olvidarnos que un puzle tiene por objeto entretenernos y este comentario busca lo mismo.

domingo, 20 de marzo de 2011

“Moyanadas”




Este neologismo, surge de las respuestas a las preguntas ¿Qué pasó con el paro de Moyano? Nada y ¿Qué pasó con el pedido de la justicia suiza para que se remitieran las causas donde estaba involucrado Moyano? Nada; este neologismo apunta a definir que “cosas” que suceden alrededor de Moyano.
Este émulo vernáculo de Jimmy Hoffa, fue más inteligente al pactar con el sector político y empresarial y no con la mafia (¿?), convirtiéndose a la vez en representante de los trabajadores y en influyente partícipe del sector empresarial. Gracias a esto logró rápidamente beneficios para sus representados que otros gremios no pudieron obtener, ganando una reputación que lo catapultó al puesto más elevado de la CGT, desde donde aspira a transformar poder gremial en poder político.
La pregunta entonces es: ¿Dónde radica el verdadero poder de Moyano?, podríamos responder que en la fortaleza de su representación gremial, o en las alianzas políticas que ha hilvanado o en su doble calidad de empresario y gremialista. En realidad existe una suma de factores que llevaron a Moyano a detentar un poder pocas veces visto en el mundo gremial argentino, y quizás mayor al que alguna vez tuvo Lorenzo Miguel.
Analicemos los factores de poder que sustentan a Moyano. No es la representación gremial, sino la naturaleza y circunstancias del gremio que conduce. Debido al desmantelamiento de los FFCC y a las políticas empresariales de tercerización de servicios de logística, el transporte de mercaderías se realiza mayoritariamente por camión. Es curioso como los mismos empresarios que hoy le temen a Moyano fueron sus artífices, al propugnar la privatización de los FFCC y su posterior desmantelamiento en la época de Menem, y al tercerizar los servicios de logística buscando la maximización de sus beneficios. El transporte de mercaderías depende mayoritariamente del uso de camiones, tanto para traslado a larga distancia, como a corta distancia y para su distribución local. Por ende, paralizando el transporte de camiones se paraliza la actividad económica en su conjunto. Moyano de alguna manera fue cooptando todos estos sectores, de modo que su gremio resulta imprescindible, hoy en día, para realizar una huelga masiva eficaz. No es por lo tanto la representación gremial la naturaleza de su poder sino el aglutinamiento de la representación de los sectores de transporte de larga, media y corta distancia y últimamente de la distribución local.
El poder que Moyano obtuvo lo invirtió en alcanzar la máxima representación sindical en la CGT, desde donde logró aumentar su influencia en el PJ, sobre todo a partir de la alianza con Néstor Kirchner. Esta alianza le permitió influir en la designación de representantes gremiales en las listas kirchneristas. Pero sus aspiraciones no se limitan a lograr la histórica participación del sector sindical en las listas electorales, sino que pretende participar de sectores del propio gobierno y hasta convertirse en el elector del candidato a la presidencia, algo que no comenzó ahora; recordemos, los memoriosos, como acompañó a Rodríguez Saá.
Paralelamente, Moyano hiso negocios, e invirtió en lo que más conocía: transporte y logística de distribución. En ese rubro, podía presionar a la competencia, obtener favores políticos y consolidar su poder gremial, ya que en sus empresas armaba las representaciones de base. Al final terminó sentado en ambos lados de la discusión salarial y de la representación gremial. Su ambición económica no se extiende fuera del ámbito de las actividades que maneja y que le permiten ampliar su influencia en los sectores políticos y gremiales.
En síntesis el poder acumulado por Moyano se sustenta en la naturaleza y circunstancias de su representación gremial, en las vinculaciones que estableció con el poder político y en un incipiente armado empresarial. Sus aspiraciones tiene la magnitud del poder acumulado: ha impedido el surgimiento de otros modelos sindicales (CTA), detenta una representación política de primer nivel como presidente del PJ bonaerense, cuenta con fuentes de financiamiento que no provienen ni de su actividad gremial ni de su actividad política y ahora va por mas, pretende ser el elector de la máxima representación política. Es imposible predecir si esta será la última “moyanada” o será la primera de las que consolide su poder a niveles nunca alcanzado en la representación gremial argentina.



domingo, 13 de marzo de 2011

Sorpresa en mi rito dominguero



Todos los argentinos tenemos un rito dominguero: el asado, la pastas, el futbol o el paseo; el mío es la lectura de los diarios, ya que preso de una maldición de Morfeo no puedo dormir hasta tarde como una gran parte de mis congéneres (incluida mi familia). Como corresponde a cualquier rito que se precie comienzo preparándome un mate y abriendo en Internet los diarios que habitualmente leo: La Nueva, Clarín, Le monde, Página 12, La nación y algún otro si me sobra tiempo. Mi lectura se dirige habitualmente a los comentarios de opinión que son los que despiertan a mis somnolientas neuronas. Este domingo, al leer el comentario de Mariano Grondona, tuve una de las mayores sorpresas de los últimos tiempos, ya que acostumbrado las citas de Kant, Platón, Aristóteles y algunos “modernos” neoliberales, Grondona cita principalmente a Perón y a Marx.
Luego de releer la nota y pellizcarme varias veces para asegurarme que me había despertado, me pregunté si Grondona, se habría lavado en agua bendita y asistido a ver a su confesor para purgar semejante desliz. Me reí al imaginarme a al serio Dr. Grondona escribiendo las palabras Perón y Marx, pero después recibí un alerta de mis neuronas que reaccionaban a la mateína y me dije que esa nota merecía un análisis más profundo.
La primera pregunta que me surgió fue ¿Por qué un periodista político de derecha ataca al gobierno por izquierda? La respuesta que daría un partidario del gobierno, es que se agotaron las posibilidades de las propuestas neoliberales, y para no quedar en evidencia, Grondona recurre a argumentos de la sempiterna oposición “izquierdosa” para criticar a un gobierno y a una presidenta que representan una posición nacional, popular y progresista.
Sin negar que existan en esta supuesta respuesta parte de razón, no hay nada peor que una verdad a medias. Es cierto que se agotaron las propuestas neoliberales y hay en la intención mayoritaria de voto una clara tendencia al progresismo. Es cierto que el gobierno dice encarnar una posición nacional, popular y progresista. Lo que no es cierto es que este gobierno haya realizado cambios significativos en ese sentido, el análisis pormenorizado de las medidas de gobierno nos llevaría a que se ha profundizado la concentración y extranjerización de la economía y hasta de la tierra, los sectores populares siguen padeciendo pobreza y exclusión y las medidas progresistas son solo el maquillaje de con que se tapa las falencias de cualquier gobierno progresista, basta mencionar a la educación como ejemplo.
Surge así, la segunda pregunta ¿Por qué Grondona no ataca estas falencias del gobierno? Esta es en realidad la pregunta que hay que responder teniendo en cuenta que Grondona es un periodista que responde a intereses políticos bien definidos y que no suele tener incoherencias entre los intereses que defiende y su opinión periodística. Si Grondona atacara las verdaderas falencias del gobierno desnudaría que en realidad este gobierno actúa en forma próxima a los intereses que defiende y proponer una cambio en la dirección de gente mas “pro” no tiene sentido práctico. Pero Grondona es de derecha y hasta aceptaría convivir con un peronismo “clásico” de derecha y nunca con un verdadero gobierno de izquierda.
La nota del diario La Nación, refleja eso y oculta algo, oculta que existe una izquierda distinta a la que proclama el gobierno. Si el gobierno es la izquierda y la izquierda fracasa no quedaría otra opción que la derecha (“light”, por supuesto). En esto, Grondona es funcional al gobierno y sus colectoras por izquierda, al negar otra posibilidad por izquierda movimientos como Libres del Sur, Solanas y algunos otras alternativas electorales quedarían eclipsadas por el gobierno y se polarizaría la elección entre derecha e izquierda, o sea un bipartidismo donde para variar el PJ pondría fichas en ambos lados. Por ello Grondona pone a Macri junto al “pejotismo federal”.
A pesar de ratificar con un análisis más profundo que Grondona sigue siendo Grondona, con todo su gorilismo, con toda su tendencia de derecha y su liberalismo a ultranza, no puedo dejar de reírme al imaginarlo escribiendo una cita de Marx en su artículo.





domingo, 13 de febrero de 2011

Enseñanzas del Tzun Su



Tzun Su fue un general chino vivió hace mas de 2500 años (500 ac) y escribió uno de los libros más antiguos sobre estrategia “El arte de la Guerra”, se dice que incluso inspiró al samurái japonés Miyamoto Musashi, quien escribió “El libro de los cinco anillos”, hacia 1640 dc, otro clásico de estrategia. En realidad no pretendo comentar la historia de la estrategia, sino resaltar que existen principios inmutables que deben respetarse cuando existen disputas políticas entre grupos de poder, la guerra es un caso extremo de ellos, con iguales principios (sin adherir a la frase de Clausewitz: "La guerra es la continuación de la política por otros medios").

En fin, Tzun Su, señala que no conviene atacar simultáneamente a distintos ejércitos de un país dividido, ya que estos finalmente se unirán y la conquista será poco menos que imposible. Los “seguidores” del gobierno de Cristina Kirchner evidentemente ignoran este sabio consejo del viejo general chino. Durante años, la interna del sindicalismo peronista se dirimió en la interna política del Partido Justicialista, por ello las aparentes divisiones del movimiento sindical apoyaban a distintos candidatos o grupos y el triunfo electoral o por acuerdo, de tal o cual sector alteraba o no, la estructura de poder de la cúpula sindical (aunque rara vez la estructura de poder interna de los sindicatos). Un maestro en el arte de manejarse con esta lógica fue Lorenzo Miguel quién siempre tenía un representante de su gremio en el sector victorioso (algunos mal intencionados hasta decían que repetía esta estrategia en el frente interno de los metalúrgicos)

Esta lógica conocida por la mayoría de los peronistas que peinamos alguna cana y usamos alguna neurona fue ignorada, al igual que la enseñanza de Tzun Su (repetida interminablemente en numerosos tratados de estrategia), por quienes trataron de mojarle la oreja a Duhalde en la interna peronista (el partido justicialista en un límite muy impreciso para el peronismo). La detención del sindicalista de la UATRE Venegas, como compensación del procesamiento de Cappacioli y para comprometer a sectores del duhaldismo en una causa que compromete a personajes cercanos al entorno presidencial, fue mal estudiada y peor ejecutada. Los hechos son conocidos y han sido expuestos una y otra vez en los medios informativos, el resultado es más que negativo para el sector político que dice apoyar al gobierno: Duhalde aparece en público con el dirigente gremial excarcelado en una rápida marcha atrás del juez Oyarbide, la CGT, con Moyano a la cabeza, emite un comunicado de apoyo al dirigente sindical detenido (quizás para curarse en salud), se agrupan sectores opositores políticos, sindicales y empresariales; y el caso Cappacioli, lejos de quedar eclipsado, resonó en medios propios y ajenos.

El análisis político de este hecho puede hacerse desde varios ángulos, pero me interesa destacar la falta de capacidad y conocimientos políticos. No me refiero a los conocimientos teóricos que se obtienen con cualquier título On Line o Universidad paga, sino los que brindan la práctica de dichos conocimientos en la militancia política partidaria. Militancia activa y no “lamebotismo” oficialista o del sector dominante sea este el que sea. Estos “aprendices de políticos” al igual que el aprendiz de brujo de la película de Disney, no tienen ya referentes que impidan que sus “oficiosas” iniciativas terminen con un resultado opuesto al esperado. Desaparecido Kirchner, sin estrategas políticos de la talla de Alberto Fernández y con abundancia de “yuppies políticos” merodeando el entorno presidencial, estas “chambonadas” no solo son fracasos en la intensión de dañar a los adversarios, sino que contribuyen a minar el apoyo recibido por la presidenta luego del fallecimiento de Néstor Kirchner. El propio ex presidente contribuyó a su derrota frente a De Narvaez en las elecciones de la provincia de Buenos Aires en 2009, al fraccionar su fuerza en colectoras, candidaturas testimoniales y demonizar a oposición, polarizando la misma entre el oficialismo y la oposición, donde forzó a muchos simpatizantes de partidos opositores minoritarios a sumarse a la oposición mayoritaria. Esta lección debería ser aprendida por estos neófitos adherentes y no generar situaciones que lejos de perjudicar a sus opositores los favorece y dificulta las relaciones con ciertos sectores aliados.

Insisto hasta el cansancio, los españoles dicen que: “lo que natura non da, Salamanca non presta”, y esto no solo se refiere al conocimiento y capacidad, sino para el caso de nuestras pampas y en particular para la acción política, a la experiencia.