viernes, 1 de abril de 2011

2 de abril, nada que festejar



Hace 29 años viajaba a dar clase en una escuela de la Base Naval de Puerto Belgrano, al poner la radio de mi viejo Renault 4 escucho la noticia de la recuperación de Malvinas, en ese momento encajaron cosas que habían sucedido en días anteriores: movimientos, nerviosismos y apuros. Por supuesto, para la mayoría de los civiles que trabajábamos allí, la noticia era una sorpresa.

Superado los primeros momentos, donde uno sentía una mezcla de entusiasmo, euforia y sentimientos patrióticos, la razón volvió a hacernos reflexionar: la realidad de las acciones bélicas que se aproximaban, lo disparatado de algunas expresiones y la pobrísima imagen que dieron muchos políticos apoyando la toma de las islas, se mezclaban con el genuino sentimiento de reivindicación nacional que expresaba mucha gente, el conocimiento que varios de nosotros teníamos de la dimensión de la guerra que se avecinaba y la sospecha sobre los verdaderos motivos que llevaron a la cúpula militar a tomar la decisión de recuperar Malvinas.  

Todavía hoy, reconozco que no puedo hacer un análisis objetivo de lo ocurrido, mi proximidad a los hechos cotidianos de la guerra, mi vinculación emotiva con la gente de carne y hueso que luchó y murió en el mar y las islas y el reconocimiento de la causa nacional que representa, todavía hoy, Malvinas; y se mezcla el conocimiento de los problemas económicos, sociales y políticos que enfrentaba la dictadura en su último período, la certeza que para ese entonces se tenía sobre las desapariciones de personas y el cambio que se estaba produciendo en las dirigencias políticas a nivel internacional sobre las dictaduras latinoamericanas.

Por todo ello, más que analizar prefiero compartir las vivencias y sentimientos de quienes estuvimos próximos al escenario bélico, sin profundizar en opiniones o juicios que a casi 30 años es fácil de hacer para quienes no tenían conciencia plena de  lo que ocurría o que todavía no habían nacido.

En Malvinas hubo, como en toda guerra, héroes, sobrevivientes, cobardes, miserables, valientes y víctimas, que siempre son la mayoría en cualquier guerra de cualquier tiempo y lugar.   

Los héroes, suelen ser personas normales que puestas en situaciones extraordinarias realizan actos que exceden lo que se espera de ellas. Para el militar profesional, la guerra es algo para lo que se prepara, no hay casi situaciones extraordinarias, pero para los soldados o para los militares recién ingresados, todo es nuevo y se enfrentan a situaciones desconocidas, donde lo extraordinario genera incertidumbre. Las decisiones que toma un militar experimentado pueden serle fatales, pero no le generan incertidumbre, la muerte es de ese modo un accidente. El soldado enfrenta, no solo al enemigo, sino a sus miedos que son fruto de esa incertidumbre.          

En ese devenir de la guerra, nuestra cotidianeidad nos enfrentaba al recuerdo de quienes caían: “…. te acordás, el morochito que se sentaba en el primer banco de la izquierda …”, “.. fulanito, el que aprobaste después que rindió 3 veces el examen…”, “.. sultanito, que siempre aprobaba con más de 8…” . Quien lee esto parecería que hablábamos como en cualquier sala de profesores de cualquier colegio, pero hablábamos de quienes habían muerto. No sé si fueron héroes, pero sé que eran chicos comunes que se enfrentaron a una situación extraordinaria como la guerra, chicos que superaron sus miedos y entregaron sus vidas por una causa que creíamos justa.

Las noticias que recibíamos por boca de protagonistas, o de quienes tenían información privilegiada, empezaron a diferir de las que se escuchaban en los medios, algunos viejos operarios que habían estado en la 2da guerra nos contaban sus experiencias combatiendo con las tropas inglesas, comenzamos a presentir el final, cuando las acciones que observábamos no coincidían con la teoría de la guerra, vimos la cobardía de muchos que prefirieron un puesto de escritorio a un puesto de combate, vimos quienes fueron a combatir a pesar de todo, lloramos con los familiares de los caídos, donamos sangre más de lo que permite lo recomendable, trabajamos horas extras sin pedir un peso, colaboramos en todo lo que pudimos, pedimos ir, pedimos ayudar, ayudamos, lloramos, puteamos, nos enojamos, rezamos; nada impidió el final, eso no dependía de nosotros, era lo esperado, el fin de un sueño reivindicatorio.

Nos reprochamos, culpamos, revisamos, indagamos, pero nada cambió, no hubo responsables, hubo algunos héroes inocultables como el negro Castillo, pero hubo otros que no se conocen, porque conocerlos hubiera implicado conocer la cobardía de otros. Hoy nuestra nación requiere conocer la verdad de la guerra de Malvinas, yo solo vi un pedacito, y vi que la historia que se cuenta es distinta. Solos quienes enfrentaron situaciones extraordinarias pueden llamarse héroes, y esos son los soldados o los jóvenes militares sin experiencia, al resto les cabe el juicio de la historia, que todavía está pendiente.

Por las emociones que me brotan al recordar esos días, por la memoria de quienes cayeron, alguno de los cuales veo cotidianamente en las fotos del monumento a los caídos cuando realizo mis caminatas aeróbicas y por esa verdad aún no contada no puedo festejar el 2 de abril, ese día, para mi, no hay nada que festejar.

sábado, 26 de marzo de 2011

Puzle político




             El armado político actual en la Argentina pre electoral me recuerda a un puzle sin la foto final, donde al empezar su armado no se tiene idea como se terminará y solo se percibe que algunas piezas encajan con otras. El desafío es entonces tratar de imaginar cómo sería el dibujo que se obtendría al terminar de armar el puzle. Ojo, solo la foto de cómo sería el armado de listas electorales, no el resultado, ya que la política es una ciencia social y no un arte adivinatorio, a pesar de lo que digan los muchachos de la Cámpora.    

            El primer paso que podemos dar en la dirección de ver cómo quedaría la foto del rompecabezas, es ordenar las piezas más grandes de derecha a izquierda. Las piezas grandes son aquellos protagonistas políticos que mueven el amperímetro, como decimos los electricistas. Podemos comenzar con Macri y sus Pro Boys, seguido hacia la izquierda por el pejotismo federal (siempre dije que el PJ es un límite impreciso del peronismo), inmediatamente hoy un revoltijo entre el radicalismo y el kirchnerismo pejotista (también podría decirse pejotismo kirchnerista, pero no quiero herir susceptibilidades)  y cerrando los elegibles por izquierda, proyecto sur y cía.   

            El problema es el encastre entre estos bloques, ya que si bien nadie imagina que la gente del Pro se una con Proyecto Sur, existen otras figuritas que cuesta ubicar en algunos bloques y otras que no tanto. Ejemplos al caso, nadie puede visualizar una foto de Solanas acariciando la pelada de Larreta, o a Macri tomando el té con Tumini. Sí, es imaginable una foto de Felisa Micheli yendo a misa con Chiche Duhalde y otra de Rodríguez Saá llevando de paseo a un contingente Pro por Merlo.

          Con el radicalismo empiezan los problemas, ya que algunos candidatos armaron esos con su foto y con el agujero para que quien quiera ponga la cara y se saque la foto. Lástima que son muy pocos los que se sacan la foto y algunos invitados, como los esquivos ex radicales Carrió y López Murphi, no vienen a fotografiarse. Los bordes de estas piezas del puzle no se si se han doblado o se han quebrado, pero combinan bien con piezas de izquierda y de derecha, con liberales y nacionalistas, con socialistas y conservadores; de hecho esta parte del rompecabezas hace honor a su nombre.

            Por último el kirchnerismo pejotista ocupa el centro del puzle y combina con todas las piezas. Puede verse a ex militantes de la UPAU, saltando con pejotistas, madres de plaza de mayo y agrupaciones sociales; y reclamando juicio y verdad para los genocidas del golpe del 76 (raro que no se haya detectado el sismo que debe haberse provocado con este acto en la Recoleta, cerca del panteón de los Alsogaray). También combina muy bien la burocracia sindical con sectores cuya representación sindical se fuera negada, a ex funcionarios duhaldistas con políticos menemistas, a viejos dirigentes montoneros con políticos vinculados a López Rega, a cuasi iletrados punteros del conurbano bonaerense con intelectuales progre y la lista seguiría pero tanta voltereta ideológica me marea.

            Resumiendo, dice la teoría sociológica que las dirigencias políticas tienden a ubicarse en posiciones que atraigan la mayor cantidad de gente posible, lo que las ubica en el centro de las posiciones ideológicas. Los sectores políticos que buscan posicionarse en las próximas elecciones están haciendo esto. Es en las posiciones centristas donde la actividad política, los empujones de los candidateables y las volteretas ideológicas tienen  mayor intensidad, dándole al puzle el aspecto de esas fotos alteradas con efecto de vórtice en su centro. Mi pregunta ¿es ese vórtice el agujero por donde vamos a irnos al c… como sociedad?

            Bueno, no debemos olvidarnos que un puzle tiene por objeto entretenernos y este comentario busca lo mismo.

domingo, 20 de marzo de 2011

“Moyanadas”




Este neologismo, surge de las respuestas a las preguntas ¿Qué pasó con el paro de Moyano? Nada y ¿Qué pasó con el pedido de la justicia suiza para que se remitieran las causas donde estaba involucrado Moyano? Nada; este neologismo apunta a definir que “cosas” que suceden alrededor de Moyano.
Este émulo vernáculo de Jimmy Hoffa, fue más inteligente al pactar con el sector político y empresarial y no con la mafia (¿?), convirtiéndose a la vez en representante de los trabajadores y en influyente partícipe del sector empresarial. Gracias a esto logró rápidamente beneficios para sus representados que otros gremios no pudieron obtener, ganando una reputación que lo catapultó al puesto más elevado de la CGT, desde donde aspira a transformar poder gremial en poder político.
La pregunta entonces es: ¿Dónde radica el verdadero poder de Moyano?, podríamos responder que en la fortaleza de su representación gremial, o en las alianzas políticas que ha hilvanado o en su doble calidad de empresario y gremialista. En realidad existe una suma de factores que llevaron a Moyano a detentar un poder pocas veces visto en el mundo gremial argentino, y quizás mayor al que alguna vez tuvo Lorenzo Miguel.
Analicemos los factores de poder que sustentan a Moyano. No es la representación gremial, sino la naturaleza y circunstancias del gremio que conduce. Debido al desmantelamiento de los FFCC y a las políticas empresariales de tercerización de servicios de logística, el transporte de mercaderías se realiza mayoritariamente por camión. Es curioso como los mismos empresarios que hoy le temen a Moyano fueron sus artífices, al propugnar la privatización de los FFCC y su posterior desmantelamiento en la época de Menem, y al tercerizar los servicios de logística buscando la maximización de sus beneficios. El transporte de mercaderías depende mayoritariamente del uso de camiones, tanto para traslado a larga distancia, como a corta distancia y para su distribución local. Por ende, paralizando el transporte de camiones se paraliza la actividad económica en su conjunto. Moyano de alguna manera fue cooptando todos estos sectores, de modo que su gremio resulta imprescindible, hoy en día, para realizar una huelga masiva eficaz. No es por lo tanto la representación gremial la naturaleza de su poder sino el aglutinamiento de la representación de los sectores de transporte de larga, media y corta distancia y últimamente de la distribución local.
El poder que Moyano obtuvo lo invirtió en alcanzar la máxima representación sindical en la CGT, desde donde logró aumentar su influencia en el PJ, sobre todo a partir de la alianza con Néstor Kirchner. Esta alianza le permitió influir en la designación de representantes gremiales en las listas kirchneristas. Pero sus aspiraciones no se limitan a lograr la histórica participación del sector sindical en las listas electorales, sino que pretende participar de sectores del propio gobierno y hasta convertirse en el elector del candidato a la presidencia, algo que no comenzó ahora; recordemos, los memoriosos, como acompañó a Rodríguez Saá.
Paralelamente, Moyano hiso negocios, e invirtió en lo que más conocía: transporte y logística de distribución. En ese rubro, podía presionar a la competencia, obtener favores políticos y consolidar su poder gremial, ya que en sus empresas armaba las representaciones de base. Al final terminó sentado en ambos lados de la discusión salarial y de la representación gremial. Su ambición económica no se extiende fuera del ámbito de las actividades que maneja y que le permiten ampliar su influencia en los sectores políticos y gremiales.
En síntesis el poder acumulado por Moyano se sustenta en la naturaleza y circunstancias de su representación gremial, en las vinculaciones que estableció con el poder político y en un incipiente armado empresarial. Sus aspiraciones tiene la magnitud del poder acumulado: ha impedido el surgimiento de otros modelos sindicales (CTA), detenta una representación política de primer nivel como presidente del PJ bonaerense, cuenta con fuentes de financiamiento que no provienen ni de su actividad gremial ni de su actividad política y ahora va por mas, pretende ser el elector de la máxima representación política. Es imposible predecir si esta será la última “moyanada” o será la primera de las que consolide su poder a niveles nunca alcanzado en la representación gremial argentina.



domingo, 13 de marzo de 2011

Sorpresa en mi rito dominguero



Todos los argentinos tenemos un rito dominguero: el asado, la pastas, el futbol o el paseo; el mío es la lectura de los diarios, ya que preso de una maldición de Morfeo no puedo dormir hasta tarde como una gran parte de mis congéneres (incluida mi familia). Como corresponde a cualquier rito que se precie comienzo preparándome un mate y abriendo en Internet los diarios que habitualmente leo: La Nueva, Clarín, Le monde, Página 12, La nación y algún otro si me sobra tiempo. Mi lectura se dirige habitualmente a los comentarios de opinión que son los que despiertan a mis somnolientas neuronas. Este domingo, al leer el comentario de Mariano Grondona, tuve una de las mayores sorpresas de los últimos tiempos, ya que acostumbrado las citas de Kant, Platón, Aristóteles y algunos “modernos” neoliberales, Grondona cita principalmente a Perón y a Marx.
Luego de releer la nota y pellizcarme varias veces para asegurarme que me había despertado, me pregunté si Grondona, se habría lavado en agua bendita y asistido a ver a su confesor para purgar semejante desliz. Me reí al imaginarme a al serio Dr. Grondona escribiendo las palabras Perón y Marx, pero después recibí un alerta de mis neuronas que reaccionaban a la mateína y me dije que esa nota merecía un análisis más profundo.
La primera pregunta que me surgió fue ¿Por qué un periodista político de derecha ataca al gobierno por izquierda? La respuesta que daría un partidario del gobierno, es que se agotaron las posibilidades de las propuestas neoliberales, y para no quedar en evidencia, Grondona recurre a argumentos de la sempiterna oposición “izquierdosa” para criticar a un gobierno y a una presidenta que representan una posición nacional, popular y progresista.
Sin negar que existan en esta supuesta respuesta parte de razón, no hay nada peor que una verdad a medias. Es cierto que se agotaron las propuestas neoliberales y hay en la intención mayoritaria de voto una clara tendencia al progresismo. Es cierto que el gobierno dice encarnar una posición nacional, popular y progresista. Lo que no es cierto es que este gobierno haya realizado cambios significativos en ese sentido, el análisis pormenorizado de las medidas de gobierno nos llevaría a que se ha profundizado la concentración y extranjerización de la economía y hasta de la tierra, los sectores populares siguen padeciendo pobreza y exclusión y las medidas progresistas son solo el maquillaje de con que se tapa las falencias de cualquier gobierno progresista, basta mencionar a la educación como ejemplo.
Surge así, la segunda pregunta ¿Por qué Grondona no ataca estas falencias del gobierno? Esta es en realidad la pregunta que hay que responder teniendo en cuenta que Grondona es un periodista que responde a intereses políticos bien definidos y que no suele tener incoherencias entre los intereses que defiende y su opinión periodística. Si Grondona atacara las verdaderas falencias del gobierno desnudaría que en realidad este gobierno actúa en forma próxima a los intereses que defiende y proponer una cambio en la dirección de gente mas “pro” no tiene sentido práctico. Pero Grondona es de derecha y hasta aceptaría convivir con un peronismo “clásico” de derecha y nunca con un verdadero gobierno de izquierda.
La nota del diario La Nación, refleja eso y oculta algo, oculta que existe una izquierda distinta a la que proclama el gobierno. Si el gobierno es la izquierda y la izquierda fracasa no quedaría otra opción que la derecha (“light”, por supuesto). En esto, Grondona es funcional al gobierno y sus colectoras por izquierda, al negar otra posibilidad por izquierda movimientos como Libres del Sur, Solanas y algunos otras alternativas electorales quedarían eclipsadas por el gobierno y se polarizaría la elección entre derecha e izquierda, o sea un bipartidismo donde para variar el PJ pondría fichas en ambos lados. Por ello Grondona pone a Macri junto al “pejotismo federal”.
A pesar de ratificar con un análisis más profundo que Grondona sigue siendo Grondona, con todo su gorilismo, con toda su tendencia de derecha y su liberalismo a ultranza, no puedo dejar de reírme al imaginarlo escribiendo una cita de Marx en su artículo.





domingo, 13 de febrero de 2011

Enseñanzas del Tzun Su



Tzun Su fue un general chino vivió hace mas de 2500 años (500 ac) y escribió uno de los libros más antiguos sobre estrategia “El arte de la Guerra”, se dice que incluso inspiró al samurái japonés Miyamoto Musashi, quien escribió “El libro de los cinco anillos”, hacia 1640 dc, otro clásico de estrategia. En realidad no pretendo comentar la historia de la estrategia, sino resaltar que existen principios inmutables que deben respetarse cuando existen disputas políticas entre grupos de poder, la guerra es un caso extremo de ellos, con iguales principios (sin adherir a la frase de Clausewitz: "La guerra es la continuación de la política por otros medios").

En fin, Tzun Su, señala que no conviene atacar simultáneamente a distintos ejércitos de un país dividido, ya que estos finalmente se unirán y la conquista será poco menos que imposible. Los “seguidores” del gobierno de Cristina Kirchner evidentemente ignoran este sabio consejo del viejo general chino. Durante años, la interna del sindicalismo peronista se dirimió en la interna política del Partido Justicialista, por ello las aparentes divisiones del movimiento sindical apoyaban a distintos candidatos o grupos y el triunfo electoral o por acuerdo, de tal o cual sector alteraba o no, la estructura de poder de la cúpula sindical (aunque rara vez la estructura de poder interna de los sindicatos). Un maestro en el arte de manejarse con esta lógica fue Lorenzo Miguel quién siempre tenía un representante de su gremio en el sector victorioso (algunos mal intencionados hasta decían que repetía esta estrategia en el frente interno de los metalúrgicos)

Esta lógica conocida por la mayoría de los peronistas que peinamos alguna cana y usamos alguna neurona fue ignorada, al igual que la enseñanza de Tzun Su (repetida interminablemente en numerosos tratados de estrategia), por quienes trataron de mojarle la oreja a Duhalde en la interna peronista (el partido justicialista en un límite muy impreciso para el peronismo). La detención del sindicalista de la UATRE Venegas, como compensación del procesamiento de Cappacioli y para comprometer a sectores del duhaldismo en una causa que compromete a personajes cercanos al entorno presidencial, fue mal estudiada y peor ejecutada. Los hechos son conocidos y han sido expuestos una y otra vez en los medios informativos, el resultado es más que negativo para el sector político que dice apoyar al gobierno: Duhalde aparece en público con el dirigente gremial excarcelado en una rápida marcha atrás del juez Oyarbide, la CGT, con Moyano a la cabeza, emite un comunicado de apoyo al dirigente sindical detenido (quizás para curarse en salud), se agrupan sectores opositores políticos, sindicales y empresariales; y el caso Cappacioli, lejos de quedar eclipsado, resonó en medios propios y ajenos.

El análisis político de este hecho puede hacerse desde varios ángulos, pero me interesa destacar la falta de capacidad y conocimientos políticos. No me refiero a los conocimientos teóricos que se obtienen con cualquier título On Line o Universidad paga, sino los que brindan la práctica de dichos conocimientos en la militancia política partidaria. Militancia activa y no “lamebotismo” oficialista o del sector dominante sea este el que sea. Estos “aprendices de políticos” al igual que el aprendiz de brujo de la película de Disney, no tienen ya referentes que impidan que sus “oficiosas” iniciativas terminen con un resultado opuesto al esperado. Desaparecido Kirchner, sin estrategas políticos de la talla de Alberto Fernández y con abundancia de “yuppies políticos” merodeando el entorno presidencial, estas “chambonadas” no solo son fracasos en la intensión de dañar a los adversarios, sino que contribuyen a minar el apoyo recibido por la presidenta luego del fallecimiento de Néstor Kirchner. El propio ex presidente contribuyó a su derrota frente a De Narvaez en las elecciones de la provincia de Buenos Aires en 2009, al fraccionar su fuerza en colectoras, candidaturas testimoniales y demonizar a oposición, polarizando la misma entre el oficialismo y la oposición, donde forzó a muchos simpatizantes de partidos opositores minoritarios a sumarse a la oposición mayoritaria. Esta lección debería ser aprendida por estos neófitos adherentes y no generar situaciones que lejos de perjudicar a sus opositores los favorece y dificulta las relaciones con ciertos sectores aliados.

Insisto hasta el cansancio, los españoles dicen que: “lo que natura non da, Salamanca non presta”, y esto no solo se refiere al conocimiento y capacidad, sino para el caso de nuestras pampas y en particular para la acción política, a la experiencia.



lunes, 31 de enero de 2011

Rutas y Playas



Las vacaciones son ese espacio de tiempo donde se supone que la gente se olvida de todo y se desconecta de la realidad, pero a pesar de ello en mis breves vacaciones dos cosas alteraron mi determinación por “pensar en nada”. La primera de ellas la circulación en las rutas, y la segunda el estado de las playas donde se supone que la gente quiere descansar.

Vayamos a lo primero: el transito en las rutas. Conducir en rutas argentinas, que están concesionadas solo implica pagar peaje, que las rutas estén pintadas, los yuyos de la banquina más o menos cortados y que haya un teléfono de emergencia cada 3 Km o un #algo. Por lo demás, las rutas no tienen el ancho necesario, por no decir los carriles necesarios, quienes manejan no tienen una habilitación específica para manejar en ruta (los exámenes de conductor verifican que uno sepa estacionar, pero no evalúan como se maneja en la ciudad y mucho menos en ruta) y los controles que se realizan no logran ningún fin específico, salvo realizar algunas multas.

Veamos en detalle esos tres factores. La capacidad de las rutas, está en función de la densidad de tráfico y del tipo de vehículos que circulan por ella. El ancho de los vehículos determina el ancho de cada carril de circulación, si pasan camiones de alta capacidad el ancho que requieren el mayor que el que requiere un vehículo particular, lo mismo para el transporte de pasajeros de 2 pisos. Pero los anchos no se respetan, generándome una duda: es por imprevisión de quien diseño la ruta o por conveniencia de quien la construyó y no le dio el ancho que correspondía (10 cm de ancho sobre 100 Km son 10.000 metros cuadrados de pavimento). También pudiera ser que los trazados originales no hayan sido modificados por los funcionarios responsables del área teniendo en cuenta los cambios en los tipos de vehículos que circulan actualmente. A favor de esta hipótesis, puede observarse los carteles de velocidad máxima, que dependen del estado de la ruta y las características de los vehículos promedios, ya estas especificaciones están totalmente desactualizadas. La cantidad de carriles es otra característica que muestra la negligencia de los responsables de gestionar las rutas, tomemos por ejemplo la ruta nacional Nº 3 desde Buenos Aires a Bahía Blanca, circulan por ella más de 16 empresas de transporte que realizan desde 4 a 10 servicios diarios, mas de 30 empresas de logística, con al menos 2 servicios diarios, circula por este tramo toda la carga de cereal que se dirige al Puerto de Ing. White, es parte de la ruta turística del suroeste bonaerense con acceso a los las playas de Mar del Plata (desde el sur), Necochea, Claromecó, Reta, Marisol, Monte Hermoso y Pehuén Có. También sirve de acceso a las Sierras de Tandil y Sierra de la Ventana. Esa ruta tiene solamente 2 carriles, donde confluye el tráfico vehicular, turístico, de Colectivos de larga distancia, los servicios de Combi y transporte de Cargas, año a año se suman accidentes y víctimas fatales. La respuesta del estado es principalmente culpar a los conductores de imprudencia, lo que suele ser cierto pero no dice todo lo que realmente ocurre. Las rutas saturadas de vehículos generan caravanas que deben marchar a la velocidad de algún vehículo de marcha lenta: principalmente camiones, la impaciencia de quienes esperando viajar a una marcha de aproximadamente 100 km/h solo pueden viajar a 60 km/h hace que muchos conductores cometan imprudencias que suelen tener consecuencias fatales. Pero si la ruta tuviera al menos 3 carriles ida y 3 carriles vuelta, la cantidad de accidentes se reduciría notablemente, lo mismo que si los accesos desde rutas secundarias se hicieran mediante rotondas o accesos delta. Pero la responsabilidad de hacer esto es del estado.

Quienes conducen cargan con la mayoría de las culpas al momento de un accidente, pero esa persona tiene un carnet de conductor que habilita tanto para ciudad como para ruta, pero el examen práctico no contempla manejo en rutas. De hecho con solo saber estacionar puedo salir a una ruta y poner un vehículo a 100 km/h o más. Nadie controla el tiempo de viaje, ni siquiera cuando paso entre dos peajes, nadie controla que tenga la VTV al día. No hay registro de denuncias por manejo imprudente de particulares. En Bahía Blanca puedo ser multado por no tener colocado el cinturón de seguridad, pero puedo viajar a Buenos Aires por la ruta 3 sin que nadie me controle si lo llevo puesto o no. De paso, colocar cámaras en las rutas para control de tránsito no sería tan mala idea.

Los controles en las rutas están ausentes sin aviso, los puestos policiales de control se anuncian a kilómetros de distancia, no hay un registro de quienes viajan, no se controlan los tiempos de viaje, no se controla la VTV, salvo en mitad de la ruta cuando una familia lleva 200 o 300 km de viaje, controlar a la salida de las ciudades sería más provechoso, y sobre todo control las 24 hs no entre 8 y 12 o entre 16 y 20. Un vehículo que no está en condiciones es peligroso para quienes viajan en él y para el resto de quienes viajan en la misma ruta. Insisto que un buen sistema de información sobre quienes circulan en las rutas, controles en los puestos de peaje y a la salida de las grandes ciudades las 24 horas evitaría muchos accidentes. Pero esto requiere una decisión del poder político, que se preocupa más por contestar o responder a una agenda mediática que a definir políticas de estado, las casi 4 personas que mueren en promedio por día en las rutas argentinas no mueven la agenda mediática pero los 15 o 19 asesinatos cometidos por menores sí.

Por último el tema de las playas, acorraladas por la urbanización de las ciudades costeras que destruyen al ámbito natural, no solo por la construcción de murallones, edificios frente al mar caminos costeros, sino por la falta de control de cómo se accede a la playa y de las actividades que allí se realizan. La gente con sombrillas gritos, desechos plásticos genera perjuicio para el entorno natural acotado a la extensión urbana, pero la proliferación de vehículos 4x4 y cuatriciclos, extiende la porción de costa que se contamina por la presencia humana y se agrava por el vertido de pérdidas de estos vehículos, la destrucción de las características naturales del terreno costero por la gran circulación (se genera una compactación del suelo que altera los ritmos del natural movimiento de la arena). Los municipios no han legislado (o no quieren hacerlo por temor a perder visitantes) y tampoco ejercen un control sobre este recurso natural que se deteriora día a día con este uso y que difícilmente podamos mostrarle a nuestros nietos en todo su esplendor.

Créanme que quise descansar, pero para ello debería ser ciego.

lunes, 17 de enero de 2011

Bronca de la brava…



Así empezaba la Marcha de la Broca de Pedro y Pablo allá por los 70, que seguía con “bronca de la mía”, y hoy la bronca que tengo es mía. Por circunstancias fortuitas tuve que hacer cola para retirar mi sueldo de un cajero, al rayo del sol con 38 grados a la sombra. Alguien me diría que podía pasar en un momento más apropiado, pero resulta que vencían varios servicios, de esos que te cobran recargo y parecía que no era el único que debía retirar del susodicho cajero, porque la cola era más bien larga.

Para más datos Banco Nación, falta de billetes de 100 pesos, mucha gente con ganas de irse de vacaciones, de 3 cajeros solo en uno se podía retirar efectivo e instalaciones de cajeros recientemente remodeladas. Al rato de ponerme a la cola la cabeza de hervía por efecto del sol del mediodía, transpiraba como testigo falso y le bronca me subía desde los pies escaldados de calor hasta la garganta reseca (reconozco que un argentino previsor debería concurrir a estas colas con sombrilla, bebida y de paso algún bocadito… y me olvidaba algún Valium Extra Forte).

En medio del cuadro que trato de describir mi único entretenimiento era dar rienda suelta a mi bronca, empecé por putear al gobierno que no había previsto disponer la cantidad suficiente de billetes para abastecer la demanda de quienes esperaban salir de vacaciones, pagar cuentas atrasadas de fin de año y hasta intentar llegar a fin de mes, en el colmo de la desfachatez popular.

Cuando finalicé mi primera catarsis, recuperé la respiración y me ventilé la cabeza con unas boletas que tenía que ir a pagar, alguna neurona recuperada me incitó a pensar que en fin alguna culpa se cabía al gerente del Banco Nación sucursal Centro, ya que una sucursal donde se pagan sueldos estatales, planes sociales, empresas y varios particulares que por razones de desconfianza en banca privada, utilizan los servicios de bancos oficiales; se necesita una cantidad de cajeros proporcional a la cantidad de clientes que utilizan el servicio de los cajeros automáticos, como también pensar en la comodidad de quienes hacen cola para utilizar dichos cajeros.

En realidad la culpa de la insolación que avanzaba en mi cabeza no era responsabilidad del gobierno, era culpa del gerente que había privilegiado la estética del edificio por sobre la comodidad de los clientes. El efecto del sol volvió a hacer estragos en mi estado de ánimo así que volví con un nuevo ataque de descarga emotiva a putear, ahora contra el gerente de la sucursal centro del Banco Nación

Recuperado de mi segunda catarsis, abanicándome nueva e infructuosamente con las boletas a pagar, una nueva oleada de racionalidad me envolvió (a esta altura del relato debo aclarar que el término racionalidad es puramente retórico). Pensé que el gerente podía no saber que los clientes nos asábamos al sol del mediodía, que los cajeros no tenían efectivo para entregar a los clientes, ya que en definitiva el gerente debía ser un acomodado político, que con suerte había manejado una pizzería antes que algún amigo influyente le consiguiera este “curro”. Entonces, vi todo claro (recuerden lo de lo retórico) la culpa era de los empleados, que displicentemente no previeron la reposición de efectivo, ni avisaron a algún responsable para que modificara al disposición del acceso a los cajeros y se pudiera hacer cola en un lugar que no estuviera a pleno rayo de sol.

Esta vez mi bronca se desató más rápidamente que antes, las puteadas fueron desde el ordenanza del banco hasta el subgerente y sin olvidarme del sindicato, Zanola incluido. Así como se desató de rápido mi acceso de ira, así se calmó (dado la confusión que reinaba en mi cabeza producto del solazo, la estimación del tiempo podría ser algo confusa). La proximidad al cajero aceleraron mis pensamientos, pensé que podría pagar las cuentas por debito automático, que la mayoría de quienes me acompañaban en el calvario del mediodía frente a los cajeros del Banco Nación sucursal centro podía hacer lo mismo o que se podían ir de vacaciones pagando con debito automático. En realidad es la desconfianza generada en el pueblo contra los bancos a fuerza de devaluaciones, circular 1050, corralitos y otras yerbas; la causa de que la mayoría estemos asándonos al sol para extraer nuestros magros ingresos para hacer frente a nuestras obligaciones gastos.

Una sensación de desazón se apoderaba de mí a medida que me aproximaba al cajero automático. Nosotros mismos éramos la causa por la cual nos habíamos asado al sol. En tal estado de azoramiento e insolación pude acceder al cajero extraer mi sueldo, que casi me retiene la tarjeta porque la obnubilación que había generado el sol y mi bronca aplacada hizo que me equivocara el ingresar mi clave. Al final éramos nosotros los culpables, como lo decía página 12 y 678 en la televisión pública. De mi bronca solo me quedó la canción de Pedro y Pablo: “Bronca de la brava, de la mía, bronca que se puede recitar”.