jueves, 13 de diciembre de 2018

En sus marcas, listos……


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A diferencia de una carrera de pedestrismo, en la política argentina la largada está vinculada a apetencias electorales de algún o algunos candidatos. En este caso a la percepción de algunos candidatos peronistas de la debilidad que exhibe el actual gobierno por las fallas de gestión que ha cometido y que llevó a una crisis económica, de la que se zafó por obra y gracias del FMI, al cual tuvieron que acudir “con la cola entre las patas” como decía mi abuelo. Por ello muchos “candidateables” del peronismo, empezaron a postularse como pre candidatos, mas llevados por sus propias ambiciones que por posibilidades reales de ocupar un lugar relevante (véase Pichetto et al.). Lo que sucede es que hay un descontento entre quienes apoyaron a Macri y que nunca votaría al Frente para la Victoria o Unidad Ciudadana o como se llame en las próximas elecciones, ese voto puede depositarse en el peronismo no kirchnerista y en un eventual ballotage, donde no figure Cambiemos, el voto del PRO iría a ese candidato. El principal problema de esta hipótesis es ¿Que candidato? Perón decía que cada militante tiene un bastón de mando en su mochila, o sea que todos quieren ser candidatos, pero no hay lugar para tantos y en las elecciones presidenciales no hay ley de Lemas.
Esta “postulación precoz” generó reacciones, desde Cambiemos volvieron a instalar a CFK como candidata a vencer y única con posibilidades. Desde el kirchnerismo redoblaron las críticas, la difusión de Fake News y un intento de armado territorial que se le dificulta al no estar en el gobierno. El escenario está hoy con un gobierno tratando de llegar al segundo cuatrimestre de 2019 recibiendo el menor daño político posible a la espera de una posible recuperación económica y tratando de instalar a CFK como única oposición en la esperanza de repetir resultados anteriores. El peronismo buscando candidato con la esperanza de enfrentar a CFK, aunque algunos pretenden incorporarla mediante un “Cristinismo sin Cristina”, fórmula ya invocada en el peronismo aunque no con buenos resultados. Por otro lado el kirchnerismo busca aumentar en conflicto con el gobierno, aprovechando la ayuda que le da el gobierno, y por otro lado busca establecer una base territorial que le es esquiva en el interior del país y todavía conserva (algo desgajada) en el conhurbano bonaerense.
¿Que podríamos ver si analizamos un poco mas?
Cambiemos abusa de su buena suerte y sigue creyendo que ellos le ganaron al kirchnerismo por su estrategia electoral y no por los errores de CFK (tanto en la estrategia electoral como en el agotamiento de su mala gestión y quiere repetir, en lugar de generar una nueva estrategia. Este es el principal riesgo de Cambiemos confundir estrategia electoral con política, ahora el gobierno debería generar políticas para una mejora rápida y significativa de la situación en seguridad, en economía, en educación y sobre todo en comunicación (no en como decirlo, sino en que decir). A favor tiene dos situaciones, la primera es un núcleo duro de apoyo que le permite ser una opción electoral, pero que no es tan grande como ellos suponen, ya que una parte de sus votantes tienen un alto grado de disconformidad con los resultados de su gestión (sectores medios no anti-peronistas que han sido perjudicados por su mala gestión). La segunda es que un sector del peronismo no votaría a CFK, algo que no es muy seguro, al menos numéricamente ya que el marcado anti-peronismo de algunos de los miembros de cambiemos puede hacer cambiar esto.
El kirchnerisno abusa de la crítica al gobierno por razones ideológicas, sin insistir en los errores de gestión, perdiendo el efecto que podrían logar. El rechazo de muchos sectores hacia los resultados de su anterior gestión de gobierno aconsejarían hacer críticas específicas a las decisiones del gobierno y a sus resultados, sin basarse en consideraciones ideológicas o compararlas con su anterior gestión (se percibe que este gobierno no es neoliberal y la gente ya votó contra los resultados del anterior gobierno). A su favor tiene que aún conserva un núcleo duro de adherentes y una base territorial soportada en intendentes que necesitan ir “colgados” de la boleta con CFK. La principal debilidad del kirchnerismo es la dependencia electoral de la figura de CFK, que genera tanto adhesiones como rechazo.
El peronismo “no K” sufre el problema inverso al kirchnerismo, la falta de una figura que represente sus aspiraciones electorales. Muchos candidatos y poco liderazgo, sería un escenario ideal para aprovechar las PASO invitando incluso a sectores del kirchnerismo a que voten en esta interna. El problema de esta opción es que nadie puede asegurar que los que vean que no tienen oportunidades electorales rompan la alianza (algo que abunda en las historia de las internas del peronismo) o se alíen con otros sectores para garantizarse un espacio de poder. Quizás el día que la dirigencia del peronismo pueda ir a una interna y “bancarse” el resultado son romper y apoyar a los que ganan, pueda ser una alternativa electoral en la Argentina.
En el actual escenario hay dos estrategias que podrían generar resultados beneficiosos para quienes la pongan en práctica. La primera la tendría en sus manos el kircherismo aceptando ir a una interna con el peronismo “no K”, pero sin CFK como candidata. Así podrán facilmente ganar en primera vuelta. El peronismo obtendría el menor volumen de votos con menor participación legislativa y el kirchnerismo podría obtener una representación legislativa que garantice su supervivencia política. El inconveniente de esta estrategia, es la ambición de CFK por volver al gobierno y la poca credibilidad mutua que se tienen ambos espacios. La segunda estrategia estaría en manos de la gobernadora Vidal, que podría separar las elecciones de la provincia de la de Nación. En ese caso Cambiemos ganaría fácilmente y Vidal traccionaría las listas de varios intendentes de floja gestión y ademas dejaría a muchos intendentes K son el apoyo de la boleta “completa”. En este escenario el kirchnerismo perdería poder territorial a manos de otros sectores del peronismo “no K” y repercutiría en las elecciones nacionales, donde Macri si quiere ir por la reelección tendría arreglar la situación económica en forma que sea percibido por la mayoría de la gente.


De todos modos solo podemos estar seguros de algunas cosas: la ambición de la mayoría de los políticos, tengan posibilidades o no, y la poca capacidad de los núcleos de decisión que rodean alos principales candidatos.