miércoles, 20 de mayo de 2009

Las mentiras de las encuestas


En vísperas de una elección, las encuestas brotan como hongos después de la lluvia, que dicho sea de paso escasea bastante últimamente (tanto, que su influencia, sumada a la crisis económica internacional y al conflicto del gobierno con el sector agropecuario potenciará cualquier pronóstico pesimista que se haya hecho). Volviendo a las encuestas, creo que su única utilidad es generar publicidad a quien la realiza y a quien esta prevé que pueda contratarlo.

Lo dicho no resta utilidad a una encuesta, pero una encuesta de tendencia debe hacerse sobre ciertas bases matemáticas rigurosas, ya que la estadística inferencial es una disciplina matemática y las encuestas publicadas en los medios contradicen no solo criterios estadísticos básicos, sino hasta el sentido común.

Pongamos como ejemplo a la provincia de Buenos Aires, en ella votan casi 10 millones de ciudadanos, si recorremos los primeros capítulos de cualquier libro o manual de estadística, veremos que para tener cierta precisión en la proyección de una encuesta (menos del 10% de error), tengo al menos que encuestar entre el 1 y el 2 % de la población total, para que el resultado pueda considerarse aproximado a la realidad. Ese resultado refleja la intención de voto en el momento de la encuesta y nada garantiza que este no cambie llegada la fecha de los comicios. De todos modos, para saber hoy la intención de voto de la población de la provincia de Buenos Aires tendríamos que encuestar entre 100.000 y 200.000 personas, elegidas al azar y que sean representativas de toda la población de la provincia.

En un diario de gran circulación tres encuestadoras presentaron encuestas realizadas a 40 días de las elecciones, una de ellas encuestó a “1396 personas entrevistadas en sus domicilios”, otra a “1503 personas, contactadas en forma telefónica” y la última a “1050 casos, en forma telefónica”. Estas encuestadoras muestran, a simple vista, varias falencias: entrevistan a cerca del 1% de la cantidad que tendría que encuestarse, las tres muestran sesgos importantes en sus entrevistas, la primera encuestó en domicilios, quienes eran propietarios o inquilinos, sin duda un importante sector pero con índices de pobreza superiores al 30%, hay un sector importante cuya opinión no está reflejada y las otras dos encuestadoras recurrieron al teléfono, por lo que la población excluida de su muestra es todavía mayor.

Si bien el argumento de estas encuestadoras se basará en modelos sociológicos, tendencias anteriores, correcciones probabilísticas la matemática dice que 2 + 2 = 4 y la estadística que el promedio de 1 y 3 es 2. También la matemática nos dice por simple regla de 3 que una encuesta con entrevistas individuales, insume casi $ 15 por encuestado y que hay que realizar casi un 20% de encuestas adicionales, para incluir errores de encuestados y encuestadores, por lo tanto necesitaríamos como mínimo casi 1,8 millones de pesos para realizar una encuesta, contra cera de los $ 20.000 de quién mas gastó en las anteriores encuestas mencionadas.

Pero lo importante es que estas encuestadoras han invertido para ser consultadas por los partidos políticos y realizarles el trabajo en forma privada, con mucha mayor discreción, sobre todo si los números no lo favorecen, o con bombos y platillos si los resultados los favorecen, aunque se ha dado el caso de quienes festejaron por adelantado y el resultado no fue como esperaban.
De todas formas mi intención es advertir sobre las encuestas, ya que suelen hacerlas en forma incompleta, con muy poca rigurosidad matemática, con grandes sesgos de información y sobre todo se hacen por dinero, por que alguien las paga, no solo desea saber como es la intención de voto, sino que tratará con dinero de generar la profecía autocumplida, se ajuste esta a los resultados o no, pues en definitiva, es solo cuestión de precio.

No hay comentarios: