domingo, 3 de mayo de 2009

Las mentiras de las “Candidaturas Testimoniales”


El gobierno, frente a las próximas elecciones legislativas, parece que ha destapado la caja de Pandora, y de ella han surgido una cantidad de esperpentos políticos, algunos de los cuales se puede identificar, intuir su origen y estimar sus consecuencias.

El primer esperpento, lo constituyó el adelantamiento de las elecciones al 28 de junio. Esta medida más que impedir la organización de la oposición, que está como ha estado en los últimos 6 años: fragmentada e incoherente, impidió la realización de internas en el propio partido Justicialista, donde el oficialismo político partidario y el gobierno hubieran tenido que dar cabida o ceder candidaturas a otras expresiones que existen dentro del propio partido. El fin de esta media resulta claro: poder conformar la lista de candidatos mediante acuerdos de las superestructuras políticas, sin dar participación a las bases, las cuales suponen díscolas. Esta medida, lejos de lograr una homogenización de la estructura partidaria del PJ, ha generado una nueva diáspora que beneficia principalmente al acuerdo PRO-Peronismo disidente, que puede constatarse en el aumento de la intención de votos que esta fórmula está obteniendo en desmedro de los votos históricos del PJ.

El segundo esperpento lo constituyó el discurso de tipo “o nosotros o el caos”, formula a la que han recurrido los últimos gobiernos cuando los números reales de las encuestadoras (ese que no se muestra) vaticinaban una derrota electoral. Este discurso electoralista, plantea una contradicción con el discurso de la gestión oficial, ya que si la gestión es tan exitosa ¿porque la gente no la votaría? Recurrir al fantasma del desgobierno, también implica pensar que no se puede gobernar en un sistema democrático con división de poderes, ya que no se plebiscita la gestión de gobierno, sino la constitución del poder legislativo, cuyo bloque oficialista se ha comportado como un apéndice del poder ejecutivo, sin ejercer el rol mediador con las otras expresiones políticas. Quizás el miedo de los representantes parlamentarios del gobierno a no ser ratificados en las próximas elecciones, los lleve a aliarse con quienes demonizaron en el 2005, buscando por medio de la representación mayoritaria ocultar la manifiesta incapacidad que tienen para formar consensos y acuerdos con otras fuerzas políticas. En definitiva la pérdida de la mayoría parlamentaria, los llevará a tener que demostrar que pueden ejercer la función legislativa sin recurrir a la imposición del voto mayoritario, cosa que no han hecho hasta la fecha.

El último esperpento que exhiben es la “candidatura testimonial”, donde se pretende medrar con lo poco rescatable que queda en el FPV, condimentado con protagonismos mediáticos. Estas candidaturas testimoniales pretenden utilizar imágenes de buena gestión y recrear imágenes del pasado, sin tener consideración alguna por el electorado que debe decidir sobre la composición de uno de los poderes del estado, no sobre el futuro de la gestión de gobierno.

Un primer análisis racional sobre estas candidaturas nos plantea la inutilidad real de las mismas, y las consecuencias que estas tienen en sus candidatos, ya que quién puede exhibir una razonablemente buena gestión en el poder ejecutivo, no necesariamente será un buen parlamentario, ya que la capacidad de realización que requiere la función ejecutiva no es la misma que la capacidad de formulación de proyectos, de control de gestión y de negociación que requiere el rol parlamentario.

Además del análisis de las condiciones, que debe poseer el candidato, está el compromiso que debería cumplir y que anticipa que no cumplirá, lo cual es un engaño a cara descubierta. Esa candidatura demás oculta tras sí una lista sábana (el peor mal de una democracia de partidos políticos sin obligación de realizar elecciones internas) donde podrán figurar la mayoría de los apellidos nombrados cuando se gritaba “que se vayan todos”. Una última consecuencia de las candidaturas que protagonizarán gobernadores e intendentes es el perjuicio que tendrá en sus gestiones de gobierno, ya que deberán dejar sus obligaciones actuales para ponerse al frente de la campaña política.

Un último comentario de índole personal, me merece la candidatura de Nacha Guevara, de quien me confieso un admirador desde sus comienzos en los viejos café concert del off Corrientes durante la década del 70. Esta candidatura ofende la memoria de Eva Duarte, ya que pretender utilizar su imagen para convocar al electorado peronista y me parece que no solo es de muy mal gusto, sino que subestima al pueblo peronista. Prefiero quedarme con esa imagen de Nacha Guevara en los café concert de los 70, que ante esta propuesta los habría “mandado a c….”

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