viernes, 12 de junio de 2009

Epidemia, contagio y sentido común


En todos los medios periodísticos se reproduce el aumento de casos de gripe A, y sobre todo se reportan muchos casos de contagio entre niños de edad escolar, el aumento de casos sigue una curva con crecimiento geométrico, por lo que extraña que no se tomen medidas para evitar los contagios.

El contagio depende de la cantidad de personas afectadas, y dado la época del año, la concurrencia del factor climático con gripes estacionales son factores que favorecen el contagio de esta gripe, no por nada la Organización Mundial de la Salud la catalogó como pandemia y le ha dado un grado de alerta alto. A pesar de ello parecería que las autoridades gubernamentales están mas interesadas en difundir lo bien que ellos hacen las cosas para que los voten en al próxima elección, que en preparar medidas de propensión en función del aumento de casos de gripe A.

El sentido común nos dice que si algo aumenta con una tendencia geométrica, no importa que no haya muchos casos actualmente, se debe comenzar antes de que el número personas con gripe A aumente demasiado, generando una cantidad de contagios que desate la pandemia en nuestro país. No por la gravedad actual del virus, sino por sus consecuencias futuras, si llegase a mutar el virus.

El sentido común nos debería decir que una persona con gripe A, debería aislarse y permanecer en su casa, algo que se está recomendando, pero esto no basta. Una persona enferma con una gripe, generalmente se automedica con antigripales y continúa trabajando para no perder el presentismo, no tener problemas en el trabajo o porque es cuentapropistas y de su trabajo depende disponer de dinero para sus necesidades. Es allí donde debiera empezar el verdadero trabajo de prevención.

Se podría comenzar por dictar medidas que hagan que los afectados de síntomas de gripe A no pierdan el presentismo, imponer multas severísimas si se comprueba que en una empresa o dependencia concurren a trabajar personas con síntomas de gripe, disponer medidas que impidan aglomeraciones de personas durante mucho tiempo, obligar a renovar el aire de lugares cerrados, exigir que los filtros de los sistemas de aire acondicionados estén limpios y desinfectados, adelantar las vacaciones escolares, ya que resulta mas fácil recuperar conocimientos no impartidos que la salud.

Se debería evitar las aglomeraciones de personas con los síntomas de la gripe A en las guardias médicas, donde posiblemente se multiplique el contagio.

Si en los aeropuertos se puede mediante la inspección del globo ocular saber si la persona presenta los síntomas de la gripe A, porque no se utiliza el mismo dispositivo en lugares de concurrencia masiva. Otra medida que dicta el sentido común sería revisar a las personas al subir a un avión y no al bajar de él, cuando convivió con otras 200 personas en un ambiente presurizado. También se debería trabajar en forma preventiva sobre posibles vectores como serían docentes de escuelas donde se detectó el virus, ya que ellos trabajan en varios establecimientos. Lo mismo con los alumnos que también tienen otras actividades como, deportes, natación, reuniones, etc.

Estas medidas propuestas son producto de sentido común, pero las he visto propuestas también por la organización Médicos sin Banderas y otras más de las que no puedo hacerme eco, ya que no soy médico. Las autoridades sanitarias dependen actualmente de una ministra que no es competente en temas de salud, que actúa como vocera del ministerio, que no ha conformado un comité de crisis, que tampoco lo ha hecho con algo más crítico como es el dengue, que nada dice sobre la reaparición de la tuberculosis en la población, que no ha llevado a cabo medidas preventivas antes que estas enfermedades se multipliquen y que no parece que vaya a realizar otras tareas en estos casos, no puede ponerse al frente de problemas que son de exclusiva competencia médica, por mas ministra que sea.

No quiero en este artículo hacer referencia a la forma del desempeño como ministra, pero veo que no puede dirigir acciones contra problemas de índole médica, esta debe estar a cargo de un profesional médico, por un simple hecho de su competencia profesional, ya que por mas que se nos diga que está capacitada para dirigir el ministerio, creo que nadie se haría operar por la ministra, pero dejamos en sus manos nada menos que nuestra salud. También es extraño que nada se diga desde colegios médicos, organizaciones de salud, etc. y también es extraño que nada diga la oposición política del gobierno, lo cual nos confirma que a la hora de tener clara las ideas de qué debe hacerse, gobierno y oposición no se diferencian en lo absoluto.

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